Técnicas recomendadas para la biorremediación del estuario del Guayas y su área de influencia el perfil costero–marino de la provincia de Santa Elena

Mar 6, 2026

Autor:

Leonardo S. Maridueña – Dirección de Ambiente de la Cámara Nacional de Acuacultura

lmariduena@cna-ecuador.com

El estuario del río Guayas constituye uno de los ecosistemas estuarinos más importantes del Ecuador debido a su elevada productividad biológica y su relevancia ambiental, social y económica. Sin embargo, este sistema se encuentra sometido a una intensa presión antrópica derivada de la descarga de aguas residuales domésticas, efluentes industriales y mineros, así como de la escorrentía superficial proveniente de actividades agrícolas que transporta pesticidas y plaguicidas hacia el cuerpo estuarino. Estas fuentes de contaminación han provocado un deterioro significativo de la calidad del agua y los sedimentos, evidenciado por elevados valores de demanda bioquímica de oxígeno (DBO), disminución del oxígeno disuelto, alteraciones del pH, acumulación de metales pesados como cadmio (Cd), plomo (Pb) y mercurio (Hg); presencia de aceites y grasas, y una elevada carga microbiológica caracterizada por bacterias patógenas, incluidos coliformes fecales.

El presente artículo analiza la aplicación de técnicas de biorremediación como una alternativa ambientalmente sostenible para la recuperación del estuario del río Guayas y la mitigación de impactos hacia el Golfo de Guayaquil y el perfil costero–marino de la provincia de Santa Elena. Se evalúan estrategias como la bioestimulación y bioacumulación microbiana para la reducción de la DBO y el control de bacterias patógenas, la biosorción microbiana y algal para la inmovilización de metales pesados asociados a descargas mineras, y la fitorremediación en zonas intermareales para la estabilización de sedimentos contaminados por metales y agroquímicos.

La aplicación integrada de estas técnicas se presenta como una opción viable y de bajo impacto ambiental para el cumplimiento del Acuerdo Ministerial 097-A del Ministerio del Ambiente del Ecuador, específicamente de lo establecido en sus Tablas 2 y 10.

Los estuarios son ecosistemas altamente dinámicos que actúan como zonas de transición entre ambientes continentales y marinos, caracterizados por una elevada productividad biológica y una compleja interacción de procesos físicos, químicos y biológicos. No obstante, su ubicación estratégica los convierte en receptores naturales de contaminantes provenientes de actividades urbanas, industriales, mineras y agrícolas.

El estuario del río Guayas es uno de los ecosistemas más grandes de la costa oeste de Sudamérica y representa uno de los sistemas estuarinos más relevantes del litoral ecuatoriano. La degradación progresiva de su calidad ambiental no solo afecta al propio estuario, sino que genera impactos acumulativos hacia el Golfo de Guayaquil y el perfil costero–marino de la provincia de Santa Elena, evidenciando la necesidad de enfoques integrados de gestión ambiental y recuperación ecológica.

Dinámica hidrológica del estuario del Guayas

La dinámica hidrológica está controlada por la interacción entre el caudal fluvial, las mareas semidiurnas del Golfo de Guayaquil, las corrientes marinas y la variabilidad estacional de las precipitaciones. Estos procesos determinan el transporte, la dispersión y la acumulación de contaminantes, así como la distribución del oxígeno disuelto y el pH.

Durante la época lluviosa, el incremento del caudal fluvial intensifica el aporte de sedimentos y contaminantes, mientras que eventos climáticos como El Niño exacerban la estratificación de la columna de agua y la disminución del oxígeno disuelto. La comprensión de esta dinámica es fundamental para la planificación y efectividad de las estrategias de biorremediación.

Perfil costero–marino de la provincia de Santa Elena

Este perfil costero–marino se caracteriza por una mayor energía hidrodinámica, influenciada por corrientes oceánicas, oleaje y procesos de mezcla marina. A través del Golfo de Guayaquil, este perfil se encuentra funcionalmente conectado al estuario del río Guayas, lo que lo hace vulnerable a impactos indirectos derivados del transporte de contaminantes estuarinos. La calidad ambiental de esta zona es crítica para actividades como la pesca, la acuicultura y el turismo.

Marco normativo ambiental

La regulación de la calidad ambiental del agua superficial y de las descargas de efluentes en el Ecuador se establece mediante el Acuerdo Ministerial 097-A del Ministerio del Ambiente, el cual define los límites máximos permisibles para parámetros fisicoquímicos, microbiológicos y tóxicos.

En particular, la Tabla 2 regula la calidad del agua superficial, mientras que la Tabla 10 establece los límites para descargas de efluentes al recurso hídrico. Entre los parámetros regulados de mayor relevancia para el estuario del Guayas se incluyen la demanda bioquímica de oxígeno (DBO5), oxígeno disuelto, pH, coliformes fecales, metales pesados (Cd, Pb y Hg), aceites y grasas e hidrocarburos totales de petróleo. La superación de estos límites en diversos sectores del estuario evidencia un deterioro ambiental que justifica la implementación de estrategias de remediación.

Problemática ambiental del estuario 

El estuario del Guayas enfrenta una problemática ambiental compleja y multifactorial como resultado del crecimiento urbano acelerado, la expansión de actividades industriales y mineras, y el desarrollo intensivo de la agricultura en su cuenca hidrográfica. Estas presiones antrópicas han alterado de manera significativa la calidad del agua y los sedimentos, comprometiendo las funciones ecológicas del estuario y los servicios ecosistémicos que brinda a las poblaciones humanas y se las define a continuación:

Contaminación orgánica y demanda bioquímica de oxígeno (DBO)

La descarga continua de aguas residuales domésticas, en muchos casos sin tratamiento o con tratamiento insuficiente, constituye una de las principales fuentes de contaminación orgánica en el estuario del Guayas. Estas descargas incrementan de forma significativa los valores de demanda bioquímica de oxígeno (DBO), superando los límites máximos permisibles establecidos en la normativa ambiental ecuatoriana para cuerpos de agua superficiales.

Los altos valores de DBO generan una elevada demanda de oxígeno disuelto, provocando condiciones de hipoxia o anoxia, especialmente en zonas de baja renovación hidráulica y en sedimentos finos. Estas condiciones afectan negativamente a organismos acuáticos sensibles, reducen la biodiversidad y alteran los procesos biogeoquímicos naturales del sistema estuarino.

Contaminación microbiológica y presencia de bacterias patógenas

La contaminación microbiológica del estuario del Guayas se manifiesta por la elevada presencia de bacterias patógenas, particularmente coliformes fecales, los cuales son indicadores de contaminación de origen fecal. Esta problemática está directamente relacionada con la descarga de aguas residuales domésticas y urbanas sin un tratamiento adecuado.

La presencia de coliformes fecales y otros microorganismos patógenos representa un riesgo significativo para la salud pública, especialmente para comunidades que dependen del estuario para actividades como la pesca artesanal, la acuicultura y el uso recreativo del agua. Asimismo, la normativa ambiental ecuatoriana establece límites específicos para coliformes fecales, los cuales son frecuentemente excedidos en sectores del estuario, evidenciando una degradación de la calidad sanitaria del recurso hídrico.

Metales pesados y descargas de origen minero e industrial

Las actividades mineras, así como ciertos procesos industriales desarrollados en la cuenca del Guayas, aportan metales pesados como cadmio (Cd), plomo (Pb) y mercurio (Hg) al sistema estuarino. Estos contaminantes se caracterizan por su persistencia, toxicidad y capacidad de bioacumulación y biomagnificación a lo largo de la cadena trófica.

En el estuario, los metales pesados tienden a asociarse con partículas finas y materia orgánica, acumulándose principalmente en los sedimentos. Cambios en las condiciones fisicoquímicas, como variaciones de pH o potencial redox, pueden favorecer su remobilización, incrementando su biodisponibilidad y riesgo ecológico. La normativa ambiental ecuatoriana establece límites máximos permisibles para estos metales, los cuales pueden ser superados en zonas influenciadas por descargas mineras y efluentes industriales.

Contaminación por aceites, grasas e hidrocarburos

La presencia de aceites, grasas e hidrocarburos en el estuario del Guayas se asocia principalmente a actividades portuarias, industriales y al transporte fluvial. Estos contaminantes forman películas superficiales que reducen el intercambio gaseoso entre el agua y la atmósfera, afectando la oxigenación del sistema.

Además, muchos hidrocarburos presentan propiedades tóxicas y persistentes, acumulándose en los sedimentos y afectando a organismos bentónicos. La normativa ecuatoriana regula la descarga de hidrocarburos totales; sin embargo, su presencia recurrente evidencia deficiencias en el control de efluentes.

Pesticidas, plaguicidas y escorrentía agrícola

La escorrentía superficial proveniente de áreas agrícolas de la cuenca del río Guayas transporta pesticidas y plaguicidas hacia el estuario, tanto disueltos en el agua como asociados a sedimentos. Estos compuestos pueden generar efectos tóxicos agudos y crónicos sobre organismos acuáticos, alterar procesos reproductivos y reducir la diversidad biológica.

La persistencia de ciertos agroquímicos y su interacción con otros contaminantes presentes en el estuario pueden potenciar efectos sinérgicos, incrementando el riesgo ecológico. Este tipo de contaminación difusa es de difícil control y representa uno de los mayores desafíos para la gestión ambiental del estuario.

Contaminación de sedimentos y efectos acumulativos

Los sedimentos del estuario del Guayas actúan como reservorios de contaminantes orgánicos, metales pesados y agroquímicos. La acumulación prolongada de estos compuestos genera efectos acumulativos que afectan la calidad del hábitat bentónico y la salud del ecosistema en su conjunto.

Procesos naturales como la resuspensión de sedimentos durante eventos de marea, lluvias intensas o actividades de dragado pueden liberar contaminantes nuevamente a la columna de agua, prolongando los impactos ambientales y dificultando los procesos de recuperación natural del estuario.

Técnicas de biorremediación aplicables al estuario del Guayas

La biorremediación se presenta como una alternativa ambientalmente sostenible frente a métodos convencionales de remediación. La bioestimulación microbiana, mediante la optimización de nutrientes, oxígeno y pH, permite acelerar la degradación de materia orgánica, reducir la demanda bioquímica de oxígeno (DBO) e incrementar los niveles de oxígeno disuelto. La bioaumentación, mediante la inoculación de consorcios microbianos especializados, mejora la degradación de compuestos orgánicos persistentes y contribuye al control de bacterias patógenas por competencia biológica.

La biosorción microbiana y algal constituye una herramienta eficaz para la inmovilización de metales pesados asociados a descargas mineras, reduciendo su biodisponibilidad y toxicidad. Por su parte, la fitorremediación, aplicada en zonas intermareales mediante especies halófitas, permite la estabilización de sedimentos contaminados y la reducción de la movilidad de metales y agroquímicos. Estas técnicas pueden complementarse con bioturbación controlada y enmiendas orgánicas para mejorar las condiciones redox del sedimento.

La complejidad del estuario del Guayas requiere la aplicación de estrategias integradas de biorremediación, adaptadas a las condiciones de salinidad variable, dinámica mareal y diversidad de contaminantes presentes en agua y sedimentos, que pueden ser:

Bioestimulación microbiana

La bioestimulación consiste en la adición controlada de nutrientes esenciales (nitrógeno y fósforo), junto con la optimización de condiciones ambientales como oxígeno disuelto y pH, con el fin de estimular la actividad de microorganismos autóctonos degradadores.

En el estuario del Guayas, esta técnica resulta particularmente efectiva para:

Reducir la DBO asociada a materia orgánica biodegradable

Acelerar la degradación de aceites, grasas e hidrocarburos

Disminuir la persistencia de pesticidas orgánicos

Además, el incremento de la actividad microbiana benéfica puede generar competencia biológica, contribuyendo a la reducción de bacterias patógenas, incluidos coliformes fecales.

Bioaumentación microbiana

La bioaumentación implica la inoculación de consorcios microbianos especializados, capaces de tolerar altas cargas contaminantes y condiciones estuarinas variables. Esta técnica es especialmente útil en zonas donde la microbiota nativa ha sido afectada por contaminación crónica.

Su aplicación permite:

Mejorar la degradación de compuestos orgánicos persistentes

Aumentar la eficiencia en la reducción de DBO

Complementar el control microbiológico del sistema

Biosorción microbiana y algal de metales pesados

La biosorción (proceso fisicoquímico natural donde biomasas vivas o muertas, como algas, hongos o bacterias, capturan y concentran contaminantes) permitiría inmovilizar metales pesados mediante mecanismos de adsorción en la pared celular y exopolisacáridos. En el estuario del Guayas, esta técnica es especialmente relevante para mitigar impactos de descargas mineras que aportan Cd, Pb y Hg.

La biosorción reduce la biodisponibilidad de los metales, minimizando su toxicidad y el riesgo de bioacumulación.

Fitorremediación en zonas intermareales

La fitorremediación emplea vegetación halófita adaptadas a concentraciones salinas ya sea para condiciones estuarinas o marinas, como por ejemplo manglar y algas. Las macroalgas pueden absorber contaminantes, funcionando como agentes de biorremediación naturales al limpiar aguas residuales y mejorar ecosistemas costeros degradados. A través de procesos de biosorción, absorben nutrientes como nitrógeno y fósforo, metales pesados, compuestos orgánicos e incluso retienen una porción significativa del CO2 oceánico. Para la fitorremediación puede usarse también la vegetación que crece en el borde costero y su función es para:

Estabilizar sedimentos contaminados

Extraer o inmovilizar metales pesados

Reducir la movilidad de pesticidas y plaguicidas

Esta técnica resulta adecuada para márgenes y zonas intermareales del estuario o zona costera aportando beneficios adicionales como la recuperación del hábitat y la protección contra erosión.

Técnicas complementarias

La bioturbación controlada mediante organismos bentónicos y el uso de enmiendas orgánicas biochar, que es un material sólido, poroso y rico en carbono, obtenido al calentar residuos orgánicos (biomasa) a altas temperaturas en ausencia de oxígeno (proceso conocido como pirólisis) y compost estabilizado, mejoran las condiciones redox del sedimento, favorecen la actividad microbiana beneficiosa e incrementan la remoción de contaminantes.

Discusión comparativa: estuario del Guayas y costa de Santa Elena

Esquema de conectividad hidrológica entre el Golfo de Guayaquil y el perfil costero–marino de la provincia de Santa Elena, evidenciando la dispersión de contaminantes mediante mareas, corrientes y transporte de sedimentos.

Estructura conceptual:

Estuario del Guayas

   ↓ (mareas y corrientes)

Golfo de Guayaquil

   ↓

Perfil costero de Santa Elena

(impacto en pesca, acuicultura, turismo)

Discusión comparativa:

Estuario del Guayas vs. perfil costero–marino de Santa Elena

La relación entre el estuario del Guayas y el perfil costero–marino de la provincia de Santa Elena debe analizarse desde una perspectiva sistémica, considerando que ambos ambientes se encuentran funcionalmente conectados a través del Golfo de Guayaquil. Sin embargo, presentan diferencias significativas en términos de dinámica hidrológica, niveles de contaminación y capacidad de asimilación ambiental.

El estuario del Guayas actúa como un sistema receptor primario de contaminantes, caracterizado por elevadas cargas de materia orgánica, bacterias patógenas, metales pesados, aceites y compuestos agroquímicos. Su dinámica estuarina, con zonas de baja energía hidrodinámica y altos tiempos de residencia del agua, favorece la acumulación de contaminantes en los sedimentos y la ocurrencia de condiciones hipóxicas, especialmente cuando se superan los límites establecidos en el Acuerdo Ministerial 097-A. 

En contraste, el perfil costero–marino de la provincia de Santa Elena presenta una mayor energía hidrodinámica, influenciada por corrientes marinas, oleaje y procesos de mezcla oceánica, lo que permite una mayor dispersión y dilución de contaminantes. No obstante, esta capacidad de dispersión no elimina el riesgo ambiental, ya que los contaminantes transportados desde el estuario pueden afectar ecosistemas marinos, zonas de pesca y áreas turísticas, especialmente en períodos de alta descarga fluvial o durante eventos climáticos extremos como El Niño.

La elevada productividad primaria del Golfo de Guayaquil, dominada por fitoplancton y microalgas bentónicas, representa un alto potencial ecológico para la implementación de procesos de biorremediación. Estas comunidades algales pueden ser utilizadas como agentes de biosorción de nutrientes y metales, reforzando estrategias de remediación basadas en organismos autóctonos.

Los ecosistemas de manglar del Golfo de Guayaquil, ampliamente descritos por el CAAM (1996), funcionan como sistemas naturales de biorremediación de alta eficiencia ecológica. Sus sedimentos anóxicos favorecen procesos de desnitrificación, mientras que la rizosfera del manglar promueve la inmovilización de metales pesados y la degradación microbiana de compuestos orgánicos.

Desde el punto de vista de la biorremediación, el estuario del Guayas constituye un sitio prioritario de intervención, donde las técnicas biológicas pueden aplicarse de manera más controlada y eficiente. En cambio, en el perfil costero de Santa Elena, las estrategias deben enfocarse principalmente en la prevención, el control de fuentes contaminantes y el monitoreo oceanográfico, debido a la mayor complejidad y escala del ambiente marino.

Esta comparación evidencia que la recuperación ambiental del estuario del Guayas no solo es un objetivo local, sino una condición necesaria para la protección ambiental del Golfo de Guayaquil y del perfil costero de Santa Elena, reforzando la necesidad de un enfoque integrado estuario–perfil costero.

Conclusiones

La biorremediación representa una alternativa técnica viable, sostenible y alineada con la normativa ambiental ecuatoriana para la recuperación del estuario del río Guayas. Su aplicación integrada permite mejorar la calidad del agua, reducir riesgos sanitarios, disminuir la biodisponibilidad de metales pesados y mitigar impactos hacia el Golfo de Guayaquil y la costa de Santa Elena, contribuyendo a la conservación de los ecosistemas estuarinos y costeros del Ecuador•

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