Sector camaronero ecuatoriano, un paso adelante en la medición del salario digno

Jul 27, 2026

Autores:
Pamela Nath
Sally Tabares
Sustainable Shrimp Partnership (SSP)
pnath@sustainableshrimp.org

En junio del 2025, Sustainable Shrimp Partnership (SSP) junto a IDH, una organización con sede en los Países Bajos que impulsa la sostenibilidad en las cadenas de suministro globales y lidera la plataforma “Hoja de Ruta sobre Salarios Dignos” para impulsar la alineación internacional y el desarrollo de soluciones concretas, pusieron en marcha en Ecuador un proyecto para medir y validar, con datos comparables y verificables, si los trabajadores de las fincas camaroneras miembros de SSP percibían ingresos suficientes para llevar una vida digna junto a sus familias, de acuerdo con el salario digno estimado para su región.

Este ejercicio permitió identificar si las remuneraciones de las fincas participantes, que fueron Cachugran (Omarsa), Marfrisco (Promarisco) y Chongón (Corporación Lanec), alcanzaban o superaban ese umbral, aportando una base técnica para respaldar el cumplimiento de condiciones laborales justas.

Pero, ¿qué significa realmente hablar de salario digno?

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), un salario digno es el nivel de remuneración necesario para garantizar un nivel de vida decente para los trabajadores y sus familias, considerando las circunstancias del país y el trabajo realizado durante la jornada laboral normal, excluyendo horas extraordinarias.

Este concepto se calcula siguiendo metodologías específicas (como la de Anker), las cuales estiman el costo real de una vida digna en un contexto determinado.

De acuerdo con la Coalición Mundial por un Salario Digno (GLWC, por sus siglas en inglés), esto incluye el acceso adecuado a alimentación, agua, vivienda, educación, atención médica, transporte, vestimenta y otras necesidades esenciales, así como un margen para imprevistos.

La GLWC apunta que es importante diferenciarlo del salario mínimo. En muchos países, los salarios mínimos responden tanto a factores económicos como políticos, lo que puede generar una brecha entre el ingreso legal y el costo real de vida. Como resultado, cumplir con el salario mínimo no siempre garantiza un nivel de vida digno.

¿Cómo han evolucionado las expectativas del mercado en torno a los salarios dignos?

La directora de Market Engagement de IDH, Sonia Cordera, explica que en los últimos años ha habido un creciente reconocimiento del concepto. “Cada vez más empresas han comenzado a comprometerse a garantizar que se paguen salarios dignos no solo a sus propios empleados, sino también a los trabajadores en sus cadenas de suministro”, asegura.

Este avance ya se refleja en iniciativas concretas. Por ejemplo, IDH ha impulsado programas en distintos sectores como la industria bananera en Europa, donde más de 20 supermercados de naciones como Países Bajos, Bélgica, Reino Unido y Alemania han asumido compromisos para asegurar el pago de salarios dignos.

Al mismo tiempo, el concepto ha sido respaldado a nivel global. El Pacto Mundial de las Naciones Unidas (ONU) lanzó su iniciativa Forward Faster sobre salarios dignos, que ya cuenta con más de 800 empresas comprometidas. Además, la OIT definió formalmente el concepto en 2024, contribuyendo a generar consenso internacional.

A esto se suma una presión creciente desde regulaciones, inversionistas y mercados, que ya comienza a traducirse en exigencias para las empresas:

Normativas como la Directiva de Reporte de Sostenibilidad Corporativa (CSRD) en la Unión Europea requieren que las organizaciones informen cómo garantizan salarios adecuados, no solo para sus empleados directos, sino también para los trabajadores en sus cadenas de valor. Esto implica que los proveedores, dentro y fuera de Europa, deberán contar con información clara y verificable sobre sus prácticas salariales.

Por su parte, la Directiva de Debida Diligencia en Sostenibilidad Corporativa (CSDDD) exigirá a las empresas identificar, prevenir y abordar riesgos relacionados con derechos humanos a lo largo de su cadena de suministro, incluyendo la prevención de vulneraciones relacionadas con salarios dignos.

Los inversionistas también están impulsando este tema a través de índices y guías de sostenibilidad como el Dow Jones Sustainability Index, la JSE Sustainability Disclosure Guidance y la PLWF Alliance. 
Esto refuerza la señal de que el salario digno se está convirtiendo en una expectativa cada vez más clara en el consumidor.

¿Qué pasa si las empresas no se anticipan a este cambio?

Según el Pacto Mundial de la ONU, al garantizar un salario digno para todos los trabajadores, las empresas pueden demostrar su respeto por los derechos laborales y promover el trabajo decente. Asimismo, esto puede aumentar la productividad y la innovación, atraer y retener talento y fortalecer la cadena de suministro y la estabilidad económica.

Sin embargo, no anticiparse a estas demandas implica riesgos para las organizaciones. Como explica Cordera, las empresas que no comiencen a trabajar en este tema no estarán preparadas cuando la exigencia se materialice en el mercado, y esto puede traducirse en “costos en términos de tiempo para comprender el concepto, realizar evaluaciones y, en su caso, implementar acciones para asegurar que todos los trabajadores reciban un salario suficiente”. 

Además, indica la experta, otras empresas del sector podrían ya estar avanzando en este tema, generando una desventaja competitiva. Finalmente, la reputación de las empresas también puede convertirse en un riesgo.

El caso de SSP: ¿qué implicó medir salarios dignos en sus fincas?

Con el objetivo de generar una línea base creíble y sustentada en datos sobre las condiciones salariales a lo largo de la cadena de suministro de los miembros seleccionados de SSP, el proyecto se desarrolló utilizando la herramienta Salary Matrix de IDH, basada en la metodología Anker, que permite comparar el esquema de remuneración de una empresa con la estimación de salario digno aplicable a su contexto, considerando el costo real de vida en la región donde operan las fincas.

A partir de datos de nómina correspondientes a 2024, las fincas participantes evaluaron de manera objetiva si los ingresos de sus trabajadores cumplen o superan ese umbral. El proceso incluyó la recopilación y análisis de información, así como la verificación de resultados mediante auditorías de tercera parte, asegurando su confiabilidad.

Percepciones iniciales frente al salario digno

Cuando inició el proyecto, las fincas enfrentaban distintas expectativas e inquietudes en torno al salario digno.

El gerente de Talento Humano de Corporación Lanec, Agustín Vera, compartió que tenía dos preocupaciones principales: “Por un lado, la incertidumbre técnica sobre si nuestras estructuras salariales realmente cubrían el costo de vida de los colaboradores y sus familias, más allá del cumplimiento legal. Por otro, la preocupación sobre el impacto que un eventual ajuste podría tener en la sostenibilidad financiera y la competitividad del negocio”, detalló.

En el caso de Omarsa, que ya había participado en una medición piloto en el año 2023, el proceso se abordó con mayor seguridad. “La expectativa principal fue validar, mediante una metodología técnica y objetiva, que nuestras prácticas estaban alineadas con el concepto de salario digno y fortalecer la transparencia de nuestra gestión”, expresó el subgerente de Recursos Humanos de la empresa, Alex Quintana.

El proceso: desafíos y aprendizajes

“El principal desafío estuvo en el nivel de detalle requerido para la recopilación y validación de la información, considerando la diversidad de cargos y esquemas de remuneración propios de las fincas. A nivel operativo, implicó una coordinación constante entre equipos; sin embargo, este esfuerzo fortaleció nuestros procesos internos y la cultura de trabajo colaborativo”, reveló Quintana. 

Vera coincide en este punto y añade que la falta de claridad en algunos conceptos generó reprocesos y ajustes al momento de completar la matriz. Sin embargo, destaca que este mismo rigor fue parte del valor del ejercicio: “No se limitó al salario nominal, sino que incorporó beneficios, contexto regional y la realidad socioeconómica, lo que permitió una visión mucho más completa”.

Además, el proceso incluyó el fortalecimiento de capacidades en las fincas, permitiéndoles comprender la metodología, interpretar los resultados y comunicar su desempeño de manera transparente.

Los expertos concuerdan en que la medición de salario digno no es un riesgo, sino una herramienta de gestión. Para ambos, el principal aprendizaje fue que la gestión salarial debe abordarse de manera estratégica, basada en evidencia y alineada tanto con la sostenibilidad como con el negocio.

“Lejos de debilitar a la empresa, permite anticiparse, tomar mejores decisiones y fortalecer la relación con los colaboradores y los mercados internacionales”, indicó Vera, “además, nos permitió entender que los ajustes deben ser focalizados, priorizando puestos o realidades específicas en lugar de aplicar medidas generalizadas”.

¿Cuáles fueron los hallazgos?

Las tres fincas participantes, Cachugran (Omarsa), Marfrisco (Promarisco) y Chongón Corporación Lanec, cumplieron o superaron la estimación de salario digno aplicable para 2024, de acuerdo con la metodología Anker.

Las fincas utilizaron la herramienta Salary Matrix de IDH para comparar su esquema de remuneración con la estimación de salario digno aplicable y aprobaron exitosamente una auditoría de tercera parte.

Uno de los principales aportes del proyecto fue demostrar que este tipo de evaluaciones son viables en el contexto ecuatoriano. El sólido marco laboral del país facilitó la recopilación de datos para la evaluación de la brecha salarial, sentando una base para futuras mediciones y ampliaciones dentro de la industria.

¿Qué sigue para el sector?

A partir de esta experiencia, el siguiente paso es escalar el enfoque. “Esto implica integrar el salario digno como un criterio formal dentro de los estándares de SSP, establecer mecanismos claros de verificación y ampliar el alcance de las evaluaciones a lo largo de la cadena de valor, incluyendo plantas de procesamiento”, explica la directora de SSP, Pamela Nath.

Esto también supone avanzar hacia herramientas que permitan a las empresas comunicar su desempeño de manera creíble, como declaraciones verificables sobre el cumplimiento de salario digno, y aprovechar los sistemas de auditoría existentes para facilitar su implementación.

Para SSP, este proceso está alineado con su misión: demostrar, a través del ejemplo, que es posible producir camarón de la más alta calidad bajo estándares sociales y ambientales exigentes. Medir y gestionar el salario digno es parte de esa visión.

El siguiente paso es impulsar que más actores avancen en este camino, contribuyendo a elevar los estándares del sector.

“La experiencia del camarón ecuatoriano deja una lección clara para toda la industria de productos del mar: es posible ofrecer alimentos nutritivos y de alta calidad que cuidan de las personas. Hoy, la calidad ya no se define solo por el producto, sino por cómo se produce, y el salario digno es parte de ese estándar. Hacia allá avanza la sostenibilidad. Es un camino que ya sabemos que se puede recorrer y, más importante aún, que es necesario empezar”, concluye Nath•

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