Autor: Leonardo S. Maridueña
Dirección de Ambiente Cámara Nacional de Acuacultura
lmariduena@cna-ecuador.com
La producción camaronera ecuatoriana es altamente sensible a las variaciones del clima y del ambiente marino–costero. Variables como la temperatura del aire, la radiación solar, la frecuencia e intensidad de las precipitaciones; la temperatura superficial del mar y la salinidad determinan el funcionamiento físico y biológico de los estanques de cultivo, influyendo de manera directa en la tasa metabólica del camarón, la dinámica del fitoplancton y del perifiton (complejo conjunto de organismos –bacterias, hongos, algas y protozoos– que crecen adheridos a sustratos sumergidos en ambientes acuáticos, como plantas, rocas o conchas; es sinónimo de biofilm), la solubilidad del oxígeno y la proliferación de microorganismos tanto beneficiosos como patógenos. En este sentido, la planificación productiva para la temporada enero–abril resulta crítica, ya que coincide con la estación lluviosa del litoral ecuatoriano y con uno de los períodos de mayor actividad en la cadena camaronera, desde la siembra de poslarvas hasta la cosecha.
En los últimos años, se ha consolidado un conjunto de instituciones y sistemas de observación que proporcionan información climática y oceanográfica de alta relevancia para la toma de decisiones en el sector. Por ejemplo, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, a través de su Centro de Predicción Climática (CPC), emite discusiones mensuales sobre el estado y la evolución probable del fenómeno de El Niño Oscilación del Sur (ENOS), basadas en modelos acoplados océano–atmósfera y en redes de observación in situ y satelitales (NOAA, 2025). El Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad (IRI) complementa estas perspectivas mediante un conjunto de pronósticos probabilísticos conocidos como “ENSO plume”, en los cuales se sintetizan múltiples modelos internacionales y se presenta la probabilidad de ocurrencia de condiciones de La Niña, neutrales o El Niño en distintos trimestres (IRI, 2025). A nivel nacional, el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI) genera predicciones climáticas estacionales de precipitación y temperatura para todo el territorio ecuatoriano, integrando información de modelos globales, reanálisis y redes de estaciones meteorológicas (INAMHI, 2024–2025). Paralelamente, el Instituto Oceanográfico de la Armada (INOCAR) produce boletines de monitoreo de la temperatura superficial del mar (TSM), nivel del mar y de otras variables oceanográficas, usando datos de boyas, mareógrafos y productos satelitales de alta resolución como OSTIA del Met Office del Reino Unido (INOCAR, 2024–2025). El Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) integra esta información regional y global en pronósticos estacionales para la región del Pacífico oriental y la franja andina (CIIFEN, 2024–2025). La articulación de estas fuentes permite construir un escenario climático robusto para la costa ecuatoriana y analizar sus implicaciones para la camaronicultura durante el primer cuatrimestre de 2026.
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